lunes, 28 de noviembre de 2016

Historia de Google - La regla del 20%

3 Historia de Google

3.4 La regla del 20%

Google tenía algo especial que sus ingenieros y aspirantes a serlo apreciaban mucho: la norma de que estos debían dedicar como mínimo el 20% de su tiempo, o un día a la semana, a trabajar en proyectos que fueran de su interés. Esta norma era una manera de estimular la innovación, y tanto Brin como Page la consideraban esencial para establecer y mantener la cultura y el espacio adecuado donde los expertos en tecnología con talento quisieran trabajar y pudieran sentirse motivados para dar con ideas innovadoras. En otras empresas estaba mal visto que los trabajadores emprendedores se dedicaran a trabajar por cuenta propia en nuevas ideas y proyectos paralelos; a menudo tenían que hacerlo en secreto, sin que lo supieran sus jefes. En Google la norma del 20% significaba precisamente lo contrario: la posibilidad de dedicarse un día a la semana a algo que a uno le apasionara, sin pre- ocuparse de si la idea era rentable o podía transformarse en un producto de éxito.
La norma del 20% era algo insólito en las empresas modernas, aunque tuviera un precedente en la compañía 3M, muchos años antes. La empresa, que producía las cintas de la marca Scotch, puso en práctica una norma del 25% para estimular la Innovación, haciendo que sus ingenieros dedicaran parte de su tiempo de trabajo a proyectos de su propia elección. En el caso de 3M, ese tiempo extra dedicado a soñar trajo consigo, entre otras cosas, la idea de los bloc de notas Post-It. Lo que más influyó en Brin y Page para conceder un día flexible a sus ingenieros fue el sistema que habían visto en la universidad, donde dedicaban cuatro días a trabajar en el despacho y el quinto a proyectos de investigación propios. Como Sergey y Larry habían vivido siempre en un medio universitario hasta que abandonaron Stanford, les parecía natural trasladar el ambiente universitario de libertad y autonomía a la nueva empresa.
Según las palabras de uno de los ingenieros de software de Google y desarrollador de noticias Google, Krishna Bharat, los fundadores inventaron lo del 20% del tiempo para que la gente investigara. La gente es productiva cuando trabaja en cosas que considera importantes o que ha inventado o que le apasionan. Además, esto brinda una oportunidad para que surjan innovaciones radicales. La dirección de la empresa solo puede concretar u ordenar determinadas cosas. Los ingenieros pueden elegir entre dedicar el 20% del horario semanal o ir acumulándolo y después pasar un mes trabajando en un proyecto. Otra vez en palabras de Bharat.
Durante la comida la gente habla de las cosas en las que está trabajando. Es como ser el consejero delegado de la propia empresa. En cuanto madura un poco una idea, suelen exponerla en público, aunque siempre dentro de la empresa. Para los ingenieros, una forma de dar a conocer lo que están haciendo es el tablón de anuncios de la red interna de computadores de Google, aunque la empresa también prevé tiempo para hojear revistas en las que los ingenieros pueden encontrar apoyo para las ideas que les rondan por la cabeza. En lugar de dejar que los empleados hagan de inventores a domicilio, con el riesgo de que una idea no cuaje por falta de recursos o tenga tal Éxito que el trabajador en cuestión deje la empresa para explotarla, Google les da libertad de acción y recursos. A Craig Nevill-Manning, un profesor de universidad de New Jersey dedicado a buscar formas innovadoras de extraer información de las páginas web, no le atrajo Google solo por la posibilidad de dedicarse a investigaciones interesantes, sino también por la posibilidad de convertir sus ideas en productos que la gente pudiera utilizar. Igual que a muchos otros profesionales de la informática, a él le atrajo la cultura de la innovación de la empresa, que incluía la regla del 20% del tiempo para investigación. Poco después de su incorporación, Nevill- Manning empezó a explorar el campo de las ventas online al detalle. De entrada, estudió a fondo a varios vendedores al detalle online, entre ellos Amazon.com, centrándose en cómo extraían la información basada en el tipo de producto, el precio y la descripción. Al cabo de unos seis meses, había convertido su idea en un prototipo. Medio en broma, llamó Froogle al archivo donde almacenó el código de su nueva creación, porque rimaba con Google y cuadraba con la búsqueda del mejor precio, algo que preocupa enormemente a los consumidores. A principios de 2002, presenta el prototipo a Larry y Sergey para ver su reacción. La idea les gustó, pero no estaban seguros de si valía la pena seguir explorando. Una de las cuestiones pendientes era si Froogle podía integrarse en el buscador de Google o tenía que ofrecerse por separado. Nevill-Manning creyó que lo más acertado era volver a centrarse en su trabajo cotidiano del sistema de anuncios de Google y, por el momento, dejó de lado la idea. No obstante, a medida que pasaba el tiempo a Nevill-Manning le resultaba difícil olvidarse de Froogle.
Volvió a su idea para perfilarla y convencerse a sí mismo, y después a los demás, de que merecía la pena empeñarse en seguir adelante.
Entraba muy a menudo en el despacho de Sergey para hablar de Froogle y enseñarle los últimos avances. El obstáculo que tenía que salvar era si Froogle era exhaustivo y podía aplicarse a las diferentes escalas, como el motor de búsqueda de Google. En palabras del propio Nevill-Manning: el quid de la cuestión fue que Larry dijera: Voy a buscar una nueva cámara digital para comprarla, y lo tecleara. O que Sergey dijera: Me he enterado de que acaban de salir unos punteros láser verdes. Vamos a ver si puedo encontrarlos en Froogle? Sobre todo, cuando al final dijeron: ¿Puedes encontrar esos productos nuevos y raros? Esas son las cosas que Google sabe encontrar en los recovecos de la Red. Y esa fue al final la cuestión. Si les resultaba útil a Larry y a Sergey.
Finalmente, Nevill-Manning recibió luz verde para formar un equipo de ingenieros que desarrollara Froogle. El reto de escribir el código era distinto de otros proyectos de Google, porque no tenía el modo PageRank. Los productos disponibles en la Red no solían tener enlaces indicativos de su popularidad, lo que obligaba a idear algún otro medio de averiguar cuáles eran los productos más útiles e idóneos tras una búsqueda en Froogle.
Así, en la temporada de 2003, Froogle ya tenía su público constituido básicamente a partir de usuarios de Google que lo habían probado. En la más pura tradición de Google, Froogle (que en la actualidad se llama Google Product Search) se distinguía de otros sitios de compra por negarse a aceptar listas pagadas de productos en los resultados de las búsquedas y, en cambio, insertar pequeños anuncios de texto a la derecha de las listas de productos.

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